En un pequeño pueblo de la Alcarria, en el sudeste de la provincia de Guadalajara, aprovechando la historia de una vieja leyenda, un jubilado de Madrid inició hace unos años una colección de embudos. Sí, sí; embudos: “instrumento cónico con un apéndice tubular cuya misión es transvasar líquidos”.
Este pueblo llamado Sayatón, se encuentra, por un lado, junto a la presa de Bolarque y Almonacid de Zorita y por el otro, muy cercano al pueblo de Pastrana.
La colección se inició en el año 1996 con veinte o treinta piezas, y ya cuenta con unas seiscientas. Los hay en todos los materiales conocidos: desde el barro hasta el cinc, pasando por el cobre, latón, porcelana, cristal y por último, el plástico, que ha venido a deshacer la belleza de este útil y querido instrumento. También existen muestras de distintos tamaños: el más pequeño, de 8 milímetros, fue donado por don Emilio, integrante de una peña motorista del pueblo de Tielmes, quien al visitar el Museo y ver el mas pequeño embudo hasta esa fecha, de 17 milímetros, quiso contribuir con uno de un tamaño aún inferior, fabricado por él mismo.
Han sido muchas las personas que desinteresadamente han colaborado para reunir tantas piezas, viniendo algunas de países como Perú, Ecuador, México, Francia, Portugal y de distintas zonas de España. También gente de Sayatón ha contribuido con sus aportaciones. Muchas mujeres del pueblo han traído auténticas preciosidades fabricadas de una manera artesanal por ellas mismas. Y de esta forma, lo que empezó como una broma, resulta que hoy es un verdadero museo. Las distintas televisiones que han emitido reportajes sobre él, han coincidido en señalar que es el único museo que hay con este tipo de piezas.